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Vuelvo a aparecer por aqui después de semanas un poco perdido. Y antes de terminar algunos post a medio hacer sobre el arroz (que prometo subiré en breve) quiero hablar hoy sobre un invento de cocina que para mi es una joya del diseño.

De todas mis cosas de cocina, desde la Termomix al sifón, elegí sólo una para traerme a Buenos Aires (cierto que si hubiese fletado un contenedor para hacer la mudanza, cosa que no hice, hubiera traído muchas más) Ese único objeto que vino a mi nueva cocina era la Aceitera Marquina. Una verdadera obra maestra del diseño español que ostenta el record del diseño español más copiado en el extranjero y, sin embargo, no suficientemente conocida ni admirada en España.

Corría el año 61 en una España pobre donde preocupaba más el contenido que el continente; veníamos de unos años cincuenta de postguerra, negros por el hambre y la miseria. Pero los sesenta despuntaban. Llegarian los beatles y el seiscientos… y las chicas ye-yés! Y en Barcelona, ellos siempre tan a la última, un arquitecto y un diseñador decidían convocar unos premios de diseño (algo que preocupaba entonces a una pequeña minoría) para reivindicar la profesión del diseñador industrial y destacar a los creativos industriales españoles y sus productos. Los Premios Delta de diseño. Otorgarían el Delta de Oro al mejor diseño español cada año (hoy son bianuales)

Bueno, pues a estos premios, primera edición, desconocidos y casi experimentales, se presenta un diseñador madrileño llamado Rafael Marquina con una idea clara: proponer un diseño que mejore un elemento de la vida diaria y que lo haga más útil.

El joven Marquina recordaba de pequeño los “problemas” y reprimendas de su madre cuando la aceitera rebosaba y manchaba el mantel en la mesa y decidió poner todo su empeño y conocimiento en ese pequeño objeto de uso tan común en España. Cuánto han ayudado los traumas infantiles al avance de la sociedad!!!

¿Se podría mejorar la aceitera española?

***** Inciso: me encanta esta gente enfocada a hacer la vida mejor con cosas pequeñas. Marquina me recuerda mucho a un inventor que entrevisté en diferentes ocasiones (murió el año pasado) y que tiene la autoría de otra pieza maestra del diseño y otra historia fabulosa y divertida: Manuel Jalón y la fregona********

Volvamos a la aceitera. A la fea y sucia aceitera metálica con asa de los oscuros años 50! Una foto para tener claro el punto de partida.

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¿Cuales eran los problemas de esta aceitera clásica?
1.- No se ve el contenido, por ser metálica.

2.- Difícil de limpiar. Habéis tenido una de estas? Siempre quedan medio aceitosas en las juntas, nervios, asas.

3.- Vuelca con facilidad. No solo por el pitorrillo que la hace inestable sino por esa asa finita que junto con la facilidad de quedar siempre pringada de aceite escurre y… Plafff… Chorreón de aceite a la mesa.

4.- Es difícil de rellenar. Tiene una tapita con una bisagra arriba que deja poco espacio para rellenar y, además, como no ves el nivel de llenado por ser metálica sueles darte cuenta que está al 100% cuando ya es muy tarde. ¿a tí también te pasó?

5.- Y… El mayor problema (y el que Marquina quería atajar primero): la p**a aceitera siempre dejaba un cerco de aceite en el mantel, por lo que siempre debía andar con un platito debajo para no manchar y al mínimo descuido (y parece que al pequeño Rafalito le ocurría con asiduidad) zas mancha redondita en el mantel.

Bueno, se que me he ensañado con la aceitera clásica española. A partir de ahora podéis insultarla cuando os crucéis con ella ;-p

Pues volvamos a Barcelona comienzo de los sesenta: los primeros premios al diseño español (aun nadie hablaba del diseny catalán) en una España del Cuéntame! Y ahi se presenta este joven diseñador industrial con un pequeño objeto: la aceitera Antigoteo!!!!!!!! Wooooooow!!

Echemos un ojo rápido a esta maravilla de la simpleza. A mi me tiene loco!

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Creo que no necesita mucha explicación de por qué es tan genial! Un diseño de cristal completamente, higiénico, fácil de limpiar, en el que ves en todo momento el contenido, ergonómico (se adapta a la mano y no se escurre por ese cuello de cono invertido y sin necesidad de asa), con una base ancha que impide el vuelco, una boca en forma de embudo que permite el llenado fácil y… la solución al asunto de las manchas: su boca en forma de cono donde se encaja un pitorro con cuello esmerilado que agarra en el cristal pero que deja pasar aire y aceite de vuelta sin resbalar por la superficie externa de la aceitera y que impide que ninguna gota salga de la aceitera y manche la mesa!!

Sin duda, sencilla, efectiva y bonita (el diseño parece casi de una pieza de laboratorio de química) Un diseño que hizo historia y que ha sido copiado en medio mundo. Y que la mayoría de españoles, incluso los que tienen una en casa, no saben de su historia e ingenio. A partir de ahora, por favor, cada vez que te cruces con una hazle una reverencia!! Y si no la tienes corre y consigela, tu vida y la de tus manteles cambiará por completo. También disponible para regalos del día del padre, de la madre, cuñado y suegra. Por pocas perras y argumentando un poco el por qué del regalo como si fuera un Picasso lo que regalas quedarás genial ;-p

PD.- Y un regalito para los frikis del diseño: un álbum en picasa con todos los premios Delta desde el año 61 hasta ahora (seguro que muchos de ellos como la Filomátic o el cenicero Copenhague han pasado cerca de tí y tú sin saberlo ;-p) Álbum Premios Delta de diseño

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